Inocentes

Publicado: 28 diciembre 2009 de Natilla de Vainilla en Juegos de Rol, Reseñas
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“Tienes que imaginar que eres un niño que imagina que existen cosas macabras, que son inimaginables para un adulto pero que para el niño pueden convertirse en realidad”.

Inocentes es un juego de rol poco común en muchos aspectos.

Empezando por su curiosa temática (terror infantil), Inocentes destaca entre otros JdR por su sistema de juego (no utiliza dados, sino “tabas” o caramelos de distintos colores para representar tres de las características principales de sus personajes: edad mental, edad física e inocencia).

Otra peculiaridad de este juego es que los PJ’s son niños de 4 a 12 años, con sus manias, sus miedos, sus paranoias y demás sinsentidos, pero que pueden convertirse en realidad en el juego a través de su inocencia y su imaginación.

El diálogo debe salir expontaneamente de los jugadores y a partir de ahí, el terror de los niños irá tomando forma: el asesino de la pelicula que acabn de ver puede estar dirigiéndose a su casa; el sonido del viento en la ventana puede convertirse en una manada de lobos hambrientos aullando, o en el llanto de los cientos de niños que ha ido secuestrando el coco o cualquier otro miedo infantil que crean que puedan tener. En realidad, puede pasar cualquier cosa porque los jugadores van a ir creando la historia sobre la marcha. Por su parte el master (llamado “maestro” en el juego) puede intentar enlazarla con la trama que tenía pensada ignorando sus propuestas (en realidad es una casa encantada, un ladrón ha entrado en la casa…) o crear una historia nueva a partir de los temores de los niños (¿lo que han visto era de verdad el asesino de la peli? ¿o es el mismísimo demonio que ha venido a buscarles por haberse portado mal en clase como dice su abuela?).

Estos “monstruos” se alimentan de los miedos de los niños y pueden hacerse reales para ellos. La gracia del juego, también está en que cuando los niños imaginan algo, el master piense para sí mismo qué estaría pasando en realidad para un adulto, y lo apunte para relatárselo a los jugadores cuando acabe la partida.

Ejemplo: para un niño al que no le gusta bañarse, la manguera de la ducha puede convertirse en una serpiente que intenta ahogarle y ha bloqueado la puerta impidiéndole escapar; sin embargo, su padre, que al oir los gritos ha estado intentando abrir la puerta del baño, encontrará al entrar que su hijo yace tumbado dentro de la ducha llena de agua, con la manguera metálica inexplicablemente enroscada al rededor de su cuello, y lamentándose de que quizás si hubiera arreglado esa vieja puerta antes, hubiera podido llegar a tiempo para salvarle.

También, para partidas de una sola sesión, pueden darse situaciones más macabras como: malos tratos, familiares alcohólicos o drogadictos, secuestros… y cómo a los inocentes ojos de los niños, las cosas se explican imaginando que las personas son monstruos o malvados seres que quieren hacerles daño.

Por todo esto, durante la partida es fundamental que los jugadores tengan una gran capacidad de imaginación y sean capaces de mantener la interpretación de su personaje, ya que serán los propios jugadores los que vayan creando e introduciendo en el argumento los elementos que consideren oportunos (imaginados o no) a medida que se desarrolle la historia, mientras que el master pasará a un plano secundario dedicándose a dar ciertas pinceladas a la ambientación haciendo que tenga cierto sentido, y a poner la dificultad de las acciones que quieran emprender los niños.

La verdad es que aunque para mi gusto Inocentes es un gran juego, veo algunas dificultades que pueden hacer que una partida acabe saliendo rana: una de ellas es que los jugadores deben saber interpretar a un niño pequeño sin caer en tópicos absurdos, ya que sino la partida se convertirá en un cachondeo continuo y será muy dificil crear un ambiente de terror (las risas estarán aseguradas, pero no es el objetivo del juego), por otra parte está la dificultad para el master de saber dar alas a la imaginación de los personajes sin que la partida se le vaya de las manos, y con el inconveniente de que en las primeras partidas puede resultar algo confuso aprender a manejar un sistema totalmente nuevo (aunque está resumido en 20 sencillos puntos al final del manual).

Por otro lado, una de las cosas que más me gustan de Inocentes es precisamente el manual (me encanta el diseño,  las historias de miedo al final de cada capítulo, las ideas para introducir los monstruos… ) y algunas de las reglas del juego, como por ejemplo “el que lo dice lo hace” que consiste en que si un jugador dice que hace algo su niño lo hace, o por lo menos se esfuerza en intentarlo (lo que para mi representa la impulsividad de los niños, que muchas veces actuan sin pensar en las consecuencias); también me gusta el hecho de que los niños puedan imaginar algo y que a pesar de ser imaginario puede alterar el argumento de la partida ya que para ellos es algo real y van a actuar en consecuencia; además, al ser un juego tan interpretativo es interesante ver cómo los jugadores narran el resultado de sus propias acciones (éxitos o fracasos), lo cual hace que se metan mucho más en el papel del niño y le cojan cariño al personaje (aunque no siempre acabe bien parado al final de la partida).

Por otra parte, una de las cosas que más me asombra (como jugadora y como master) es cómo en unos minutos se puede pasar de las risas a la tensión: ¡ver como los jugadores se asustan sin dejar de interpretar a sus niños es genial!.

Normalmente nosotros solemos hacer partidas de una sola sesión (de entre 2-3 horas de juego) tiempo suficiente para desarrollar y contar una historia de miedo. Y tras varias partidas, hemos visto que algunas de las cosas que mejor funcionan son: que antes de empezar a jugar el master haga una entrevista personal a los jugadores para que le expliquen sus miedos, cómo es su niño, y recuerden algunas cosas de la infancia del jugador que puede incluir en su personaje y que le ayudará a interpretarlo. Así el master podrá introducir algunos de esos elementos en la partida. También es interesante distribuir el tiempo de juego de forma que se conceda al principio de la partida un buen rato para que los niños se familiaricen entre ellos, proponiéndoles actividades o situaciones en las que puedan interpretar a sus niños y perder un poco la vergüenza (también puede ser util que el master se meta como PnJ a interpretar un niño y para darles un empujoncito y romper el hielo).

Pero sin duda, uno de los factores que determinan que una partida sea inolvidable es la ambientación: las mejores partidas que he jugado han sido en un albergue (metidos en las literas y alumbrándonos con linternas) y otra partida en la que acabamos a oscuras dentro de un armario…

Desde luego la combinación de “terror + niños” da un resultado genial para un juego de rol.

 

LINKS DE INTERES:

Página de la Editorial: NoSoloRol

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Hoja de Personaje

 

Ejemplo de la típica historia que puede servir para una partida de inocentes:

“Pedrín y Leti se han quedado solos en casa, es de noche y ha empezado a caer una buena tormenta, pero la peli de la tele les hace estar entretenidos y distraidos hasta que vuelvan sus padres de la cena de trabajo (además no les importa mucho, porque como sus papás no están, han aprovechado para ver una de esas pelis de miedo que nunca les dejan ver.

Tras un rato (en el que los jugadores pueden hablar de lo que sea, ir a otro lado a buscar algo, a por comida, etc…), sale una escena en la que el protagonista de la pelicula es perseguido por alguien encapuchado (seguramente el asesino), la tensión va en aumento, la musica se hace más tensa, el asesino está cada vez más cerca, y más, y más… y más… hasta que de pronto ¡pam! ¡se va la luz! ¡justo cuando iba a cogerlo!.

En ese momento Pedro y Leti se hacen conscientes de se han quedado quedan a oscuras, no se ve nada, todo está negro… además se dan cuenta de la tormenta que está cayendo… ¡con el miedo que Leti tiene a los relámpagos!.

-“¿Que ha sido eso?”- dice Leti. “Tengo miedo Pedro.”
– “No lo sé, pero tranquila, seguro que la luz vuelve sola…”

Los dos se quedan callados. El silencio es absoluto, salvo por los truenos de afuera.

-“Shhhh…¿Has oido ese ruido?
-¿Qué ruido?
-No sé, era como alguien llorando, en el piso de arriba… ¿No lo has oido?
-No, ¿Y si es un asesino como el de la peli, que ha entrado en su casa?.
-Shhhh… o nos va a oir y vendrá. Tu escóndete, yo voy a ver qué pas
a.”

A partir de ahí… puede pasar cualquier cosa, solo hay que dejar volar la imaginación de los jugadores y de sus niños.

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comentarios
  1. xabrakadabra dice:

    Muy buena! Inocentes es un juego genial; por si no se entiende: Cuando un jugador dice que hace algo “me subo a mi alfombra mágica y salgo volando por la ventana de las arañas de pelusa que quieren devorarme” el máster le dice “ok, eso te cuesta 14 puntos de imaginación”. Entonces el jugador decide si quiere y puede pagarlos, y si no quiere o no puede, ¡tiene que pagar la mitad!, por eso los jugadores pueden decir lo que quieran, pero el master modula eligiendo una gasto razonable de tabas.

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